La responsabilidad social corporativa y la seguridad y la salud en el trabajo

Autor: Ricardo Fernández García
02/10/2014

Imagen: www.diarioresponsable.com
La responsabilidad social de corporativa (RSC) es un compromiso voluntario que está convirtiéndose paulatinamente en una prioridad cada vez más importante para todo tipo de empresas, independientemente de su índole y tamaño.

En el contexto de creciente globalización, de mayor sensibilización social y medioambiental y de mayor fluidez de las comunicaciones, el concepto de responsabilidad de las empresas ha cobrado un nuevo impulso.

La seguridad y la salud en el trabajo (SST) es un componente esencial de la RSC y ello plantea a los gestores y profesionales de la SST un amplio abanico de oportunidades y desafíos.

La responsabilidad social corporativa, RSC, es, de acuerdo con lo recogido en el según el Libro Verde de la Comisión Europea “Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas” la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y las relaciones con sus interlocutores.

El concepto de responsabilidad social implica, no únicamente el cumplimiento pleno de las obligaciones jurídicas, sino también una “mayor” inversión en el capital humano, el medio ambiente y en las relaciones con los interlocutores. Aunque se trata de un instrumento de naturaleza voluntaria, su aplicación debe estar marcada por la credibilidad a fin de fomentar la mutua confianza entre los interlocutores de la empresa.

¿Por qué es importante la RSC?

- La reputación adquirida por la empresa tanto en el ámbito social como en el ecológico influye en los clientes y consumidores.

- El mercado del empleo es competitivo y los profesionales cualificados aspiran a trabajar y permanecer al servicio de empresas socialmente responsables. 

- El balance social prima cada vez más en las decisiones de los inversores, en paralelo a la rápida expansión de los fondos de inversión ética. 

- La RSC permite la gestión estratégica de los riesgos internos y externos tanto en el ámbito social como en el medioambiental. 

-Las iniciativas socialmente responsables ganan espacio en la atención pública a la vez que mejora su presencia en los medios de comunicación. 

- Se ha demostrado que la responsabilidad social y medioambiental reduce los costes operativos. 

1.- ¿Cómo se integra la seguridad y la salud en el trabajo en la RSC?

Como se ha indicado, la RSC es un compromiso voluntario cuyos objetivos y actuaciones deben dirigirse siempre, claramente, más allá de los niveles mínimos de protección de los trabajadores. Confiere a las empresas la oportunidad de comprometerse más a fondo en la SST. Abarca tanto las necesidades internas de los trabajadores como las necesidades sociales externas. Esto significa, a efectos de SST, velar por que los empleados se beneficien de un nivel de salud y de seguridad en el trabajo superior al establecido en la normativa y tener en cuenta las implicaciones externas, tales como la aplicación de criterios de SST en la selección de subcontratistas o en el proceso de comercialización.

La RSC puede ser el vehículo que permita acercar la SST a otros aspectos importantes como: 
  • recursos humanos; 
  • equilibrio entre trabajo y ocio; 
  • otros derechos laborales fundamentales; 
  • cuestiones de medio ambiente; 
  • seguridad y salud pública (incluida la seguridad del producto); 
  • rentabilidad y productividad. 

La RSC confiere a las empresas la oportunidad de comprometerse más a fondo en la SST. Ahora bien, ello implica recorrer con prudencia una trayectoria que conduzca a consolidar los logros adquiridos en materia de SST y a la vez evite el riesgo de saturar la gestión con otra nueva prioridad.

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo editó el documento “Corporate social responsibility and safety and health at work” donde recoge diez recomendaciones para integrar la prevención de riesgos laborales y la responsabilidad social corporativa. Estas son:

1.- Construir sobre lo ya existente. Las empresas que se decidan aplicar una estrategia de RSC deben entender que su actuación en materia de seguridad y salud en el trabajo es un factor esencial y positivo. Ampliarán su ámbito a departamentos como personal, marketing y estudiarán la manera de fomentar la comunicación interna.

2.- Aprender de la experiencia ajena. Existe mucha información disponible en Internet y en informes ya publicados. Las redes de salud y de seguridad son una valiosa fuente de información, al igual que las entidades profesionales o sectoriales, las organizaciones empresariales, los sindicatos, o las asociaciones existentes dentro de las comunidades locales.

3.- Definir objetivos estratégicos. Los objetivos SST a largo plazo pueden vincularse con otros fines sociales estratégicos y con objetivos medioambientales o de desarrollo sostenible, de tal modo que se evite la duplicación de tareas o la descoordinación de las actuaciones. La vinculación es obvia en el caso de los problemas de salud mental, estrechamente ligados a la moderna gestión de recursos humanos y la satisfacción laboral. Estos objetivos deben de ser comunicados a sus interlocutores en el seno de la empresa.

4.- Identificar e implicar a los interlocutores relevantes. Escuchar a los interlocutores es fundamental en la RSC; por lo tanto, procure identificar a los más importantes, como empleados, profesionales de la seguridad y salud en el trabajo, clientes, accionistas, autoridades, ONG, consumidores o sociedad.

5.- Equilibrar los factores “personas, planeta y beneficio”. El concepto de RSC implica incorporar consideraciones de índole social (personas) medioambiental (planeta) y económica (beneficio) a las operaciones comerciales y a la comunicación con los interlocutores. La salud y la seguridad en el trabajo, como factor del bienestar de los empleados, es parte natural de la dimensión «personas» en la RSC. Para una empresa es fundamental conocer la percepción que tienen los trabajadores y sus familias de la seguridad. Y, por lo tanto, es importante conocerles y escucharles.


6.- Equilibrar la dimensión externa e interna de la RSC. En ocasiones, la percepción de la salud y la seguridad en el trabajo queda circunscrita a una dimensión exclusivamente interna. Sin embargo, elementos externos, como el efecto de las prácticas de los socios y proveedores a lo largo de toda la cadena de producción, no están al margen de la responsabilidad social. Es decir, hay que asegurarse de no externalizar los riesgos subcontratándolos a otras entidades. Es necesario generar un núcleo de valores y aplicarlos clara y firmemente tanto a nivel interno como a nivel externo.

7.- Credibilidad. Es fácil perder la credibilidad; así pues, la Alta Dirección debe de dar ejemplo y evitar adoptar valores y formular compromisos que no sean capaces de mantener o que sólo apliquen “de cara a la galería”. La necesidad del compromiso en los puestos directivos es un mensaje al que están habituados los profesionales de la SST y que resulta igualmente válido tanto para la RSC como para la SST. El desarrollo de iniciativas de RSC brinda la oportunidad de asignar a la SST una mayor importancia estratégica.

8.- Innovar. Es importante integrar la SST en la cultura corporativa y es por ello por lo que se desarrollan con regularidad actuaciones en materia de salud y seguridad. La RSC ofrece la oportunidad de emprender iniciativas diferentes y complementarias, evitando que la percepción de la SST caiga en la rutina. Trate de ser innovador y no tema formular declaraciones éticas: a veces surten más efecto sobre el comportamiento humano que los argumentos racionales.

9.- Aprendizaje y desarrollo organizativo. La RSC no es una «solución instantánea», se precisa tiempo para desarrollar nuevos valores y para cambiar la cultura corporativa. Es decir, la responsabilidad social debe incorporarse a todas las políticas y a todos los procesos de gestión de riesgos. Formar a los empleados en el significado de la RSC y explicarles su participación en la misma no sólo fomenta un sentimiento de pertenencia a algo propio, sino que también les motiva a proyectar externamente una buena imagen de la empresa.

10.- Informar. La información y comunicación externa es una parte esencial de la RSC y ya no está limitada a las grandes multinacionales o a las empresas que operan en sectores problemáticos. Para soslayar toda sospecha de falsear la veracidad de los compromisos adquiridos, la credibilidad es esencial, y esto significa ser claro y honesto. Evite la jerga, céntrese en aquellos a los que se dirige y, si es necesario, adapte sus comunicaciones en función de los diversos interlocutores.

2.- Papel que deben de jugar nuestros servicios de prevención.

El objetivo de los Servicios de prevención tiene que ser doble: 

- Ofrecer un servicio de prevención a empresas de diversos sectores que les permita cumplir con la Ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales. 

- Prestar un servicio que adicionalmente integre un sistema de prevención de riesgos laborales dentro del sistema de gestión de la empresa que aumente la productividad y el rendimiento empresarial. 

Tienen que saber mostrar a las empresas que los efectos positivos sobre el empleo y la competitividad de las inversiones en materia de salud y seguridad en el trabajo mediante la realización de análisis de costes/beneficios para evaluar las repercusiones de estas inversiones, mostrando como las medidas de protección de la salud y la seguridad en el trabajo contribuyen a mejorar las condiciones de trabajo y a estimular la productividad, el empleo y la competitividad.

Deben de saber introducir en las empresas un conjunto de aspectos claramente exitosos, como pueden ser: 

- Señalando que se logran mejores resultados combinando los objetivos del negocio con las actividades de recursos humanos. 

- Realizando un enfoque más amplio de la promoción de la salud, para incluir no sólo las condiciones de seguridad y salud sino también las actitudes del trabajador y la cultura corporativa. 

- Utilizando programas de mejora en seguridad y salud laboral, ya que parece que ofrecen mejores resultados que la puesta en práctica de medidas específicas de prevención. 

- Incluyendo innovaciones técnicas y desarrollos organizativos en sus recomendaciones. 

- Realizando medidas y evaluaciones que demuestren la rentabilidad de la inversión en seguridad y salud. Así, por ejemplo, la prevención del estrés, o la mejora ergonómica no sólo reducía costes sino que mejora la productividad, la motivación del personal y el clima laboral. 
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Bibliografía 

Quality of the working environment and productivity (working paper). Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. 2004 

Issue 210 - Corporate social responsibility and safety and health at work. Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. 2004 

Libro Verde (2001) de la Comisión Europea titulado «Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas». 

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Sobre el autor

Ricardo Fernández García es Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Estudió Ciencias Químicas, especialidad Química Industrial en la Universidad de Oviedo. Master en Derecho de la Unión Europea por la UNED y en Administración de Empresas con especialidad en Gestión de la Producción y la Tecnología por el Centro de Estudios de Postgrado de Administración de Empresas (CEPADE) perteneciente a la Universidad Politécnica de Madrid. 

Es, además Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales en las especialidades de seguridad en el trabajo, higiene industrial y de ergonomía y psicosociología aplicada y Consejero de seguridad para el transporte por carretera. Miembro del Consejo Asesor de la Federación de Empresas Químicas y de Plástico de Aragón. 

Es colaborador habitual de diversas revistas técnicas y miembro del Consejo editorial de la revista Química del Siglo XXI. 

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Fuentes: www.diarioresponsable.com y www.editorial-club-universitario.es