"El trilema del reporting integrado". Artículo en el que Thornsten Pinkepank, Director de Relaciones Sostenibles en BASF, expone su visión acerca de los reportes integrados

04/09/2014

Thornsten Pinkepank, Director de Relaciones
Sostenibles en BASF (foto: 
www.theiirc.org)
De la lectura de este artículo se deduce que el autor pertenece a esa corriente dentro de la RSC no está a favor de estandarizar lo que debe considerarse "material" (significativo) en los reportes integrados, ni en estandarizar tampoco la información que estos reportes integrados deben contener de modo que permitan la "comparabilidad directa" entre empresas.

Ofrece argumentos de cierto peso para sostener su opinión, aunque podrían ser rebatidos con otros igualmente válidos, sostenidos por los partidarios de la corriente opuesta.

Incluyo este artículo en el blog no porque esté a favor de una corriente de opinión o la contraria, sino porque considero que puede ser interesante para generar una reflexión al respecto.

La versión original del artículo ha sido redactada en inglés (incluyo el enlace más abajo). Os dejo a continuación con la traducción al español del artículo, realizada por mi:


"Las organizaciones que realizan reportes corporativos se encuentran con un variopinto paisaje de códigos, modelos, e indicadores. Muchas de ellas -no sólo las PYMEs- se ven afectadas y superadas por este nivel de complejidad. Muchas de sus reflexiones se pueden resumir en una cosa en las que la mayoría de ellas está de acuerdo: en la necesidad de "alinear" los diferentes modelos o aproximaciones y sus principios e indicadores.

En ese sentido pienso que los expertos en reporte corporativo enseguida entran a hablar de principios, indicadores, etc., a un nivel bastante técnico; se centran en saber qué es lo que debe alinearse, cuando en realidad la pregunta a hacerse sería: ¿para qué queremos alinear los diferentes modelos? Al participar en los debates al respecto me viene a la mente la idea de que cualquier intento de alinear modelos en este campo debe dar respuesta simultáneamente a tres cuestiones claves, algo que yo considero "el trilema del reporting", a saber: materialidad, comparabilidad y audiencia. 

Materialidad

Todo el mundo coincide en la importancia de la materialidad. Sin embargo, no todo el mundo entiende lo mismo por "materialidad". ¿Tiene que ver con el impacto producido sobre la organización que reporta, o con el impacto el realizado por ella? ¿Quién podría (y quién debería) medir la materialidad de algo? ¿Podría (y debería) existir algo como una lista de aspectos obligatorios a evaluar, regulados por una norma?

Existe un amplio consenso en que establecer una serie de aspectos materiales fijos, e incluso obligatorios, para medir los resultados de procesos internos estratégicos muy cambiantes, en sectores distintos entre sí, no sería útil ni factible. Los críticos con esta postura, sin embargo, podrían decir que la falta de consenso conduce a una situación de "todo vale", y que la tendencia actual ya va por la vía de "flexibilizar" los estándares de reporting existentes. En relación a la relevancia de un proceso material, considero que la definición de materialidad debe ser libre, de forma que cada organización pueda decidir qué aproximación es la que le aporta un mayor valor añadido a la hora de tomar decisiones. Esto nos conduce a la siguiente cuestión:

Comparabilidad

Se asume que la información reportada por una organización debe ser "comparable" con la publicada por otras. Esta suposición se basa en la presunción de que los receptores de estas informaciones quieren poder compararlas para poder elegir entre distintas alternativas -lo que denominaría "decisiones basadas en preferencias". ¿Qué nivel de comparabilidad es necesario para hacer ese ejercicio? ¿Es factible? ¿Queremos comparar niveles de transparencia o el desempeño real?

La respuesta hasta ahora ha sido: depende en gran medida del receptor, del que realiza esas "decisiones basadas en preferencias". Lo que nos lleva a la última cuestión:

Audiencia

Muchos debates al respecto intentan responder a las siguientes preguntas: ¿quién quiere saber qué? ¿Los distintos grupos de interés quieren saber cosas diferentes? ¿Cómo se debe informar a los inversores, a los empleados propios o a la sociedad? Podríamos agrupar estas preguntas en una sola: ¿Quién tiene interés?

Creo que, en todo caso, independientemente del tipo de grupo de interés al que se dirija, una organización que reporta quiere siempre influir en las "decisiones basadas en preferencias" de todos ellos. Por tanto, debemos tener claro lo que queremos que cada una de esas audiencias haga con esa información, es decir, qué reacción deseamos que produzca: ¿queremos que nuestros inversores inviertan más?, ¿deseamos obtener mayor credibilidad por parte de la sociedad?

Esto demuestra que la información aportada o el enfoque dado a la misma por una organización que reporta depende de lo que ésta quiera conseguir con ello.

¿Existe una única salida a este "trilema" o hay más de una? Para pensar en la salida adecuada debemos pensar antes en la finalidad de informar. En mi opinión dicha finalidad es doble:

 - Externa y pública: ser transparente, mostrarse a los grupos de interés para obtener su credibilidad y que inviertan en nuestra organización.

 - Interna y operativa: hacer uso de la información que se tiene y, a veces incluso en mayor medida, de la que no se tiene, para gestionar la compañía.

La finalidad externa es diferente a la interna (aunque la interna se debe reflejar en el reporte externo). El "trilema del reporting" demuestra que existen muchas diferencias y una gran variedad de requisitos y razones en el reporting corporativo. Lo que nos lleva a pensar que no existe una fórmula mágica.

Son necesarios unos principios, como los establecidos en el modelo internacional IR. Son necesarios unos indicadores, y por supuesto es necesario hacer un uso comprensible pero a la vez individualizado de estos elementos para hacer un reporte "de gran impacto". Un modelo estandarizado consistente simplemente en listas de verificación nos conduciría a un ejercicio burocrático que se llevaría a cabo principalmente en los departamentos legales de las organizaciones. Deberíamos pensar en informar utilizando diferentes modos de entender la materialidad y las diferentes necesidades de información. En esta línea es posible que se reduzca la comparabilidad pero, ¿no será mejor comparar a las organizaciones por su desempeño y no por sus reportes?

Autor: Thornsten Pinkepank, Director de Relaciones Sostenibles en BASF
Traducción: Borja Montoto Cavestany